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pero muy apropiado para estos días. Como blogalia está caído de nuevo, en vez de en el Cambalache original, os dejo aquí este fantástico poema de Federico, la Oda a Walt Whitman.
Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman,
contra el niño que escribe
nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia
en la oscuridad del ropero,
ni contra los solitarios de los casinos
que beben con asco el agua de la prostitución,
ni contra los hombres de mirada verde
que aman al hombre y queman sus labios en silencio.